Antes de escribir nada, quiero disculparme por no haber escrito
mucho esta última semana. No tengo excusa, excepto que no han sido unos días
muy entretenidos que digamos.
Verla se puso malita la semana pasada y Samuel ha tenido que
partirse en dos, así que la mayor parte del tiempo lo he pasado haciendo
deberes, dibujos y demás con los peques, y corrigiéndolos. Vaya,
entreteniéndoles de las maneras en que buenamente puedo...
| Eating Competition (3 porciones de kenke y salsa con cabecitas de pescado)mmmm |
El 3 de noviembre, el miércoles de la semana pasada, tuvieron
lugar unos juegos en el cole: competición de comida, carrera de sacos y sillas
musicales entre otros. En estos juegos participaban alumnos y alumnas de 1º, 2º
y 3º de Educación Primaria.
Durante este día, y en otras clases de Educación Física, hemos
podido comprobar que no entienden muy bien las reglas de los juegos, cosa que
achacamos a que no juegan mucho, por lo que se emocionan demasiado cada vez que
alguien gana.
El 8 de noviembre, pasado martes, tuvimos que ir al
"Hospital" ya que María tenía molestias en los oídos desde semanas
atrás.
Al hospital nos lleva un profesor del colegio, y se encuentra en
Bekwai. Una real pena no poder hacer fotos, lo digo de corazón.
Cuando llegamos no sabemos dónde meternos, vemos algunos edificios
bajos, de una sola planta. Más tarde nos damos cuenta de que cada uno es para
una especialidad.
Aquí no se llama para pedir hora, sino que vas y pasas ahí la
mañana. Si tienes suerte y el médico tiene tiempo para verte bien, sino,
también! Nosotras tenemos esa suerte, solamente hemos estado cuatro horas. El
historial médico de cada persona está escrito en un cuaderno que custodian en
el edificio de Administración.
Nosotras nos dirigimos al edificio en el que pone
"Ent/Eyes/Ears". Allí mismo, en la sala de espera (unos bancos de
madera donde una chica va colocando a la gente según tienen que ir entrando a
la consulta), una mujer pasa la revisión ocular, con el típico cartel de letras
que todos conocemos.
Finalmente, compramos las medicinas que la han prescrito en el
edificio de la Farmacia y nos vamos al cole.
| Ésta colección de ramitas hace las veces de cepillo de barrer en el cole, en casa y en todos los sitios. |
Para cuando queremos llegar ya es la hora de la comida, y poco
hacemos en las dos últimas horas...
Miércoles 9 de noviembre.
En estos días he estado pensando mucho sobre todo esto, porque he
tenido algunos colapsos mentales, y es que quiero hacer tantas cosas… Pero,
para variar, mamá siempre tiene razón: no puedo cambiar el mundo, no puedo
cambiar esta realidad, no puedo hacer que vaya a mejor ni a peor, porque no es
ni mejor ni peor, simplemente es diferente. Pero hay muchas veces que me es
difícil guardar la compostura. Cierto mamá, no puedo cambiarlo, pero lo que sí
sé es que podemos darle a los niños todo lo que hemos traído: cariño, ilusión,
fuerza, ganas, optimismo, valentía, y más cariño. Es nuestro pequeño granito de
arena.
Esta mañana lo pasé realmente mal, pero no podía imaginarme de qué
manera iba a sentir al salir del cole; y es que el sentimiento de tristeza e impotencia
cambió radicalmente… Ahora sabréis por qué.
Después de comer, a la 1, vuelvo
a clase y Samuel está saliendo, ya que él siempre come a esa hora, por lo que
me quedo sola en clase. Ha dejado en el encerado un par de ejercicios de matemáticas, y como sé que no lo saben hacer la mayoría de ellos, me pongo a explicar matemáticas y la verdad que para ser la primera vez, he estado bastante a gusto y se me ha dado muy bien porque me han escuchado y creo q lo han entendido, o por lo menos eso dicen. Lo comprobaré mañana cuando los corrija.
El caso es que salgo de clase para darle un recado a Verla, la profe de María y cuando vuelvo, Azziz, una niña de mi clase, está llorando a más no poder, con angustia incluso. Yo toda preocupada me acerco a ella y al tocarla noto que está ardiendo y sus compañeras me dicen que la duele mucho la cabeza, así que decido cogerla en brazos y hacerla cosquis cual mamá para que se tranquilice, mientras mando a una compañera a que avise a algún profesor. En efecto, dejó de llorar y se quedó dormida. Y claaaaro, en ese momento se me caía la baba. Fue cuando realmente me di cuenta de todo lo que podemos hacer aquí, a parte de las prácticas. Y es que hasta a los niños les parece raro que nos portemos así con ellos, pero les gusta tanto…
Quizás, cuando sean más mayores, se acuerden de esas profesoras que tuvieron en 2º de primaria por solamente 2 meses. Espero que sea porque les hayamos aportado cosas positivas y hayan aprendido algo de ellas, aunque sea sólo un poquito… Con eso me conformo.
Como siempre digo, espero no
daros mucha envidia, y en el caso de que así fuera, os invito a que disfrutéis
de esta maravillosa experiencia vosotros mismos. Lo que ahora me une con
vosotros es una milésima parte de lo que África nos puede ofrecer…Muchos besos gorrrrrrdos para todos!!!!!
Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego. -Mahatma Gandhi-

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