jueves, 10 de noviembre de 2011

Wo ho te seeeeeeeeeennnn?????


Antes de escribir nada, quiero disculparme por no haber escrito mucho esta última semana. No tengo excusa, excepto que no han sido unos días muy entretenidos que digamos.

Verla se puso malita la semana pasada y Samuel ha tenido que partirse en dos, así que la mayor parte del tiempo lo he pasado haciendo deberes, dibujos y demás con los peques, y corrigiéndolos. Vaya, entreteniéndoles de las maneras en que buenamente puedo...

Eating Competition (3 porciones de kenke y
 salsa con cabecitas de pescado)mmmm
El 3 de noviembre, el miércoles de la semana pasada, tuvieron lugar unos juegos en el cole: competición de comida, carrera de sacos y sillas musicales entre otros. En estos juegos participaban alumnos y alumnas de 1º, 2º y 3º de Educación Primaria. 


Durante este día, y en otras clases de Educación Física, hemos podido comprobar que no entienden muy bien las reglas de los juegos, cosa que achacamos a que no juegan mucho, por lo que se emocionan demasiado cada vez que alguien gana.

El 8 de noviembre, pasado martes, tuvimos que ir al "Hospital" ya que María tenía molestias en los oídos desde semanas atrás. 

Al hospital nos lleva un profesor del colegio, y se encuentra en Bekwai. Una real pena no poder hacer fotos, lo digo de corazón.

Cuando llegamos no sabemos dónde meternos, vemos algunos edificios bajos, de una sola planta. Más tarde nos damos cuenta de que cada uno es para una especialidad.

Aquí no se llama para pedir hora, sino que vas y pasas ahí la mañana. Si tienes suerte y el médico tiene tiempo para verte bien, sino, también! Nosotras tenemos esa suerte, solamente hemos estado cuatro horas. El historial médico de cada persona está escrito en un cuaderno que custodian en el edificio de Administración.

Nosotras nos dirigimos al edificio en el que pone "Ent/Eyes/Ears". Allí mismo, en la sala de espera (unos bancos de madera donde una chica va colocando a la gente según tienen que ir entrando a la consulta), una mujer pasa la revisión ocular, con el típico cartel de letras que todos conocemos.

Finalmente, compramos las medicinas que la han prescrito en el edificio de la Farmacia y nos vamos al cole.
Ésta colección de ramitas
hace las veces de cepillo de barrer en el cole,
en casa y en todos los sitios.


Para cuando queremos llegar ya es la hora de la comida, y poco hacemos en las dos últimas horas...


Miércoles 9 de noviembre.

En estos días he estado pensando mucho sobre todo esto, porque he tenido algunos colapsos mentales, y es que quiero hacer tantas cosas… Pero, para variar, mamá siempre tiene razón: no puedo cambiar el mundo, no puedo cambiar esta realidad, no puedo hacer que vaya a mejor ni a peor, porque no es ni mejor ni peor, simplemente es diferente. Pero hay muchas veces que me es difícil guardar la compostura. Cierto mamá, no puedo cambiarlo, pero lo que sí sé es que podemos darle a los niños todo lo que hemos traído: cariño, ilusión, fuerza, ganas, optimismo, valentía, y más cariño. Es nuestro pequeño granito de arena.

Esta mañana lo pasé realmente mal, pero no podía imaginarme de qué manera iba a sentir al salir del cole; y es que el sentimiento de tristeza e impotencia cambió radicalmente… Ahora sabréis por qué.
Después de comer, a la 1, vuelvo a clase y Samuel está saliendo, ya que él siempre come a esa hora, por lo que me quedo sola en clase.


Ha dejado en el encerado un par de ejercicios de matemáticas, y como sé que no lo saben hacer la mayoría de ellos, me pongo a explicar matemáticas y la verdad que para ser la primera vez, he estado bastante a gusto y se me ha dado muy bien porque me han escuchado y creo q lo han entendido, o por lo menos eso dicen. Lo comprobaré mañana cuando los corrija.


El caso es que salgo de clase para darle un recado a Verla, la profe de María y cuando vuelvo, Azziz, una niña de mi clase, está llorando a más no poder, con angustia incluso. Yo toda preocupada me acerco a ella y al tocarla noto que está ardiendo y sus compañeras me dicen que la duele mucho la cabeza, así que decido cogerla en brazos y hacerla cosquis cual mamá para que se tranquilice, mientras mando a una compañera a que avise a algún profesor. En efecto, dejó de llorar y se quedó dormida. Y claaaaro, en ese momento se me caía la baba. Fue cuando realmente me di cuenta de todo lo que podemos hacer aquí, a parte de las prácticas. Y es que hasta a los niños les parece raro que nos portemos así con ellos, pero les gusta tanto…
Quizás, cuando sean más mayores, se acuerden de esas profesoras que tuvieron en 2º de primaria por solamente 2 meses. Espero que sea porque les hayamos aportado cosas positivas y hayan aprendido algo de ellas, aunque sea sólo un poquito… Con eso me conformo.




Hemos cenado en casa de Jay, con su tía y una amiga, “holy sisters” son las dos. Hemos disfrutado de un magnífico kish de verduras y ensalada, y de postre helado de vainilla y piña en trocitos. Casi se me saltan las lágrimas de lo que lo estaba disfrutando. No es que comamos mal en casa, ni mucho menos, Anita y Samuela cocinan genial, pero somos españolas y como buenas españolas echamos mucho de menos nuestra dieta mediterránea (que cuando volvamos, por lo menos yo, de lo último que voy a disfrutar de la dieta mediterránea va a ser de la parte de la “dieta” jajaja). Lo pasamos genial, nos contaron alguna que otra historia y hasta nos hicieron un regalo!!! Son adorables!!!!!


Como siempre digo, espero no daros mucha envidia, y en el caso de que así fuera, os invito a que disfrutéis de esta maravillosa experiencia vosotros mismos. Lo que ahora me une con vosotros es una milésima parte de lo que África nos puede ofrecer…






Muchos besos gorrrrrrdos para todos!!!!!







Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego. -Mahatma Gandhi-

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