Viernes 18 noviembre
Hoy toca desayunar “early in the morning” (lo que viene
significando desde las 4am hasta las 7am, a partir de ahí y hasta las 12.00 se
considera “morning”).
Sobre las 10 conseguimos salir de Kumasi, habiendo montado
en el autobús pasadas las 8.
Vamos haciendo algunas paradas por el camino en algunos
poblados para comprar agua y demás víveres. Aunque las profes del cole nos
dieron bocadillos de sardina y un zumito!!!
 |
| Uno de los sitios en los que comprar fruta por el camino |
Por el camino me voy fijando en que, entre tanta casa de
adobe y barro, y algunas también de madera, se pueden ver muchas torres
eléctricas.
Hacemos otra parada a las afueras de Wa, capital de la
Upperwest Region. Ya estamos cerquita de nuestro destino!!!!
9 horas después llegamos a Jirapa, pueblo natal del hermano
Sebastian, con el que vamos a celebrar la promesa de sus votos perpetuos como
hermano.
A la hora de la cena, todos los blanquitos nos sentamos
juntos. Pero no puede seeeeeeeeeeeer!!! (Grita John Kusí). Tenemos que
interrelacionarnos un poquito con el mundo exterior, tenemos que mezclarnos, ya
que estamos en una comunidad internacional!!!! Ahora cada uno estamos en una
mesa; se podía ver un puntito blanco en cada una. Fue muy gracioso!!!
Después nos vamos al pueblo a tomar algo en un bar, cuyas únicas
luces son nuestras linternas, como en la mayoría de ellos, y a casita que
mañana es fiesta!!!!
Sábado 19 noviembre
Desayunamos, nos ponemos guapos y guapas y cogemos buen
sitio en la iglesia.
A parte de la duración de las misas, son las más bonitas que
he visto. Os podéis imaginar, una fiesta de más de 3 horas en la que la gente
canta y baila sin importarle lo demás.
Menudo momento en el que un hermano comenzó a nombrar uno
por uno a los hermanos con los que convivimos en Kumasi y siguió con nuestros
nombres, agradeciéndonos nuestra presencia y todo lo que estamos haciendo aquí.
Agradecer, ¿el qué? Somos nosotros los que les tenemos que dar las gracias a
ellos, que nos lo dan absolutamente todo sin esperar ni lo más mínimo a cambio…
Cuando Sebastian prometió sus votos como Hermano, uno por
uno le fuimos dando la enhorabuena de una forma muy afectiva: juntábamos las
manos y nos dábamos tres toques con la cabeza, primero en la izquierda, luego a
la derecha y otra vez a la izquierda.
Después de la misa, los hermanos, familiares y españoles
vamos a comer todos juntos, y los profesores y demás comen en otro sitio.

Al terminar la comida, algunos se van a descansar, pero
Juan, Frederick y yo seguimos con la tradición y nos vamos con los profesores a
beber “pito”, una bebida local hecha con mijo, azúcar, agua y judías (-Qué? +No
preguntes, bebe) que se bebe en un cuenco llamado “calabash” para que se
mantenga fresquito.
Nos cambiamos la ropa y vamos a ver a los chicos jugar un
partido de fútbol en la explanada de arena que hay al lado de la iglesia.
Después, cenamos todos juntos y algunos nos vamos a tomar
algo mientras los chicos españoles se van a ver el fútbol. Los sitios en los
que puedes verlo son: una pantalla que alguien tenga puesta en la calle, o bien
en algún habitáculo con bancos en el que tienes pagar, ya que usan un
descodificador. Esta vez toca la segunda opción.
En lo que vamos al bar, dos largos camiones pasan por
nuestro lado desprendiendo un olor un tanto peculiar. Frederick me explica que
estos camiones vienen de Nigeria, Costa de Marfil… y traen patas de cerdo para
comerlas, de ahí el olor. Entonces viene la pregunta que seguramente todos os
estaréis haciendo y que yo también me hice: “Pero, ¿no se pudre? Porque es un
largo viaje y la comida no está refrigerada”. Dice que para conservar la comida
la ahúman o la conservan en sal.
Fue una noche de lo más culturalmente interesante. Dos
profes y Fred se quedaron conmigo contándome historias sobre África, su
cultura, anécdotas sobre su familia y amigos… y ellos me preguntaban también
muchas cosas, sobre todo qué pensaba yo, qué pasa en España, qué pensamos allí
de esto, de lo otro…
Creo que, cuando vamos a otro país o cuando leemos o vemos
algo sobre alguna cultura o país diferente al nuestro, todos nos preguntamos “¿por
qué hacen eso y nosotros hacemos lo otro?”. Pues esa noche hubo muchas
respuestas: los profes se fueron a la Biblia, yo a la evolución social y
cultural, y Fred tiraba un poco hacia las dos partes, ya que él ha estado en
España y entiende los dos puntos de vista.
Hablamos de la educación, de la homosexualidad, de las
relaciones interpersonales, del día a día…
Y, sí, a oscuras!!
Domingo 10 noviembre
Nos levantamos prontito (voy a dejar de decir esto porque
creo que ya he dejado claro que nunca nos levantamos tarde) para el desayuno y
la supuesta misa a la que vamos a asistir.
Pero todo el mundo estaba confuso con los horarios, ya que
en la iglesia de Jirapa se celebran 3 misas (Halisa, Twi e Inglés) y algunos se metieron en la que no
era. Finalmente, los españoles tuvimos que irnos.
Nos dirigimos al pueblo a coger un tro-tro hacia Wa. Al
llegar allí, una mujer que va a Damango, como nosotros, nos espera y acompaña
para que no nos perdamos.
Mientras esperamos al bús, compramos lo que sabemos que
necesitaremos: bolsas de agua, pan y bananas.
María y yo aprovechamos para ir al servicio. Toda una
odisea. Las condiciones higiénicas nos hacen desear dar cursillos sobre la
relación entre limpieza y enfermedades. Es normal que se desarrollen tantas
bacterias, virus y demás. Aunque, por otra parte, la educación es muy estricta
en ese sentido: todos saben que hay que ducharse una o dos veces al día, que
hay que planchar la ropa y peinarse para estar guapos. Sí, claro, el que se lo
puede permitir.
Al rato llega el autobús que nos llevará a Damango, donde se
supone que cogeremos unas moto-taxi para llegar al hotel, situado en el mismo
Mole National Park, al lado de Larabanga (que ya pertenece a la Northen Region)
Habíamos hablado de ir hasta allí en tro-tro, pero resulta
que no quieren ir por esas carreteras. Me pregunto por qué será…
El norte es muy distinto al sur que conocemos, el clima es
más caluroso pero más seco, lo que, bajo mi punto de vista, se aguanta mejor.
Debido a eso, no hay tanta vegetación.
Pasamos por poblados y poblados y, sin previo aviso, el
autobús se para en medio de una llamada Kabampe. No me parecería extraño si no
fuese porque no hay nada para comprar.
Ah…. Que hemos pinchado una rueda…Claro… Son las 5pm,
todavía hay sol, no preocuparse.
Hay unos cuantos niños sentados en un tronco que hay en el
suelo. Después de un buen rato y varios intentos fallidos de acercamiento,
consigo sentarme sola en el tronco y, poco a poco, se van acercando a mí.
Los que tienen ropa la tienen rota, los que no la tienen
dejan al descubierto barriguitas hinchadas por la desnutrición y los parásitos.
Comienza a hacerse de noche y seguimos sin saber cuánto va a
tardar la rueda de repuesto, el gato u otro autobús (porque no sabemos muy bien
cómo vamos a salir de allí), ya que “IT IS COMING!” (juasjuas). Recuerdo que
las únicas luces que hay son las de un par de linternas y móviles que tenemos.
Una de las mujeres que venía en el autobús nos llama a los
españoles y nos dice que tenemos la cena preparada: T.Z. (abreviatura de Tuo
Zaafi), una comida típica de la región del norte que me encaaaaaaanta. Es una
masa como el fufú acompañado de alguna masa líquida al gusto.
Da que pensar la manera en la que esta gente comparte TODO
lo que tiene, todo es de todos, sin importar si tienes mucho, poco o nada. Si
pides algo, te lo dan, si no lo pides, también te lo dan. Es su cultura, es su
forma de vivir. Y es maravilloso. Y es que África no deja de sorprenderme…
Los niños todo el rato detrás de nosotros, miran cómo
comemos, se esconden si ven una cámara… Nos pusimos a cantar canciones con
ellos y a tocar las palmas para que bailasen, cosa que sabemos que hacen todos
genial.
Sobre las 8 aparece un autobús en el que nos dicen a los
obrunis que nos montemos. Se ve que se dirige al parque directamente! No
tenemos que parar en ningún sitio más. A
descansaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrr!!!!!!!
Lunes 21 noviembre
A las 7 am y sin nada de desayuno nos ponemos camino del
safari. En dos horas pudimos ver elefantes, cocodrilos, hormigueros gigantes,
monos, warhogs (pumbas) que campan a sus anchas por doquier, pájaros… y todo muy de cerca, sintiendo la tierra, la vegetación, el
aire… la vida.
De vuelta al hotel, nos damos un bañito en la piscina y nos
vamos a comer al poblado. Ofrecen platos africanos por 5 Ghana Cedis. Os lo
recomiendo!!!
Hoy toca merecida siesta y tarde de tan ansiada piscina.
Juan, David, María y yo volvemos a cenar al poblado. A la
luz de las linternas y con las manos disfruto de un delicioso plato de T.Z.
Definitivamente, voy a echar mucho de menos la comida africana.
Volvemos al hotel, donde están cenando Edu y Dani y donde
nos tomamos unas cervecitas con María y Richard, una médico de Dinamarca y un amigo
suyo ghanés que han venido a pasar unos días al parque.
Richard nos cuenta que la primera causa de muerte en Ghana
son los accidentes de tráfico. Que para conducir lo único que hace falta es
dinero, que muchos no tienen ni licencia.
También dice que en esta zona hay moscas tse-tse y otras que
te hinchan como si tuvieses elefantiasis, pero que hace unos años las fumigaron
y ahora no transmiten ninguna enfermedad. (fiuuuuu)
Ojala llegue el día en el que puedan hacer lo mismo con los
mosquitos que transmiten la malaria.
Nos vamos a dormir porque a las 3.30 suenan los
despertadores!!! (algunos lo consideran early in the morning, pero esto es más
de noche que otra cosa…)
A las 4am ponemos rumbo a Tamale, capital de Northen
Region), donde, nada más llegar, se puede confirmar que la pobreza es mucho
mayor.
No recuerdo haberlo contado, así que, por si acaso, lo
cuento: alrededor de todas las casas, y en muchas de las aceras, hay unos
conductos por los que circulan las aguas fecales. En kumasi tienen un poco de
basura, casi nada, algunas bolsas o algo de comida, pero aquí están hasta los
topes.
La mayoría de la gente se mueve en moto o en bici, así que
no hay tanto tráfico como en nuestra ciudad, cosa que se agradece.
Tenemos suerte ya que sale un autobús hacia Kumasi al poco
rato de llegar el nuestro.
Son unas cuantas horas de viaje y todas las paso durmiendo,
malamente, pero durmiendo.
Unas 12 horas después de haber salido del parque, llegamos a
nuestra comunidad, nuestra casa, Kwadaso.
Ducha, cena y a seguir durmiendo cual marmota!!!!!